Author: SJV 2009
•14:27



El arte rupestre constituye sin duda uno de los aspectos más notables del legado prehispánico de El Salvador. A la fecha se tienen registrados cerca de un centenar de sitios con manifestaciones gráfico rupestres (Coladán y Amaroli, 2003: 143; Escamilla, 2006). Entre estos lugares destaca la “Pintada de San José Villanueva”, ubicada en las montañas del sur del departamento de La Libertad, a 5.5 km del Océano Pacífico (. El sitio está en un área llamada “Arada vieja”, que forma parte de la Hacienda El Banco, donde se practica actualmente la ganadería. Se encuentra también a unos cientos de metros del límite del Parque ecológico Walter Thilo Deininger.

La "piedra pintada" se volvió famosa desde la publicación del libro "La población de El Salvador" del historiador Rodolfo Barón Castro, quien la comentó en su libro La población de El Salvador (1942). Dicho autor opinaba que “este notable monumento” debía ser “premaya”. En los años 1960, una misión del Museo Nacional de Antropología “Dr. David J. Guzmán” visitó la Pintada, en el marco de un registro del arte rupestre salvadoreño (ver las Anales del Museo Nacional « David J. Guzman », Tomo XI, nos. 37-41, 1963-1967 : 77, fig. 1-7). Dos décadas después, el escritor José Roberto Cea (1986) incluyó la Pintada en una monografía sobre la pintura en El Salvador. Más recientemente, el sitio fue examinado por Paul Amaroli (Coladán y Amaroli, 2003) y Marlon Escamilla (2006), en el marco de estudios generales del arte rupestre salvadoreño.

La piedra se encuentra en un abrigo rocoso oblicuo, de toba volcanica, cuya particularidad es presentar una concavidad natural en su parte central y 3 cavidades de profundidad y de tamaño variable a proximidad de las representaciones . El sitio domina una pequeña quebrada. El abrigo tiene una longitud de 5.20 m y una altura de 5.50 m. En el fondo, un paredón muestra densos enredos de petrograbados sobre una longitud de 4 m y una altura de 2.20 m.

Las manifestaciones gráfico rupestres ocupan un campo bien definido, aproximadamente rectangular, delimitado por la zona abrigada del paredón. Solo encontramos un grupo, muy reducido y en mal estado de conservación, en el lado sur del registro esculpido, que sufre la caída de las aguas pluviales. Está separado de la mayoría de los grabados y constituye un motivo independiente. Abundan los motivos abstractos curvilineares y los puntos.

En lo que respecta al estilo de los grabados ha sido comparado por Coladán y Amaroli (2003: 153-154) con el de los petroglifos de La Peña Herrada (departamento de Cuscatlán), el Letrero del Diablo (La Libertad) y la Peña de los Fierros (San Salvador). Podemos agregar a la lista los sitios de Titihuapa, la Cueva de los Fierros y La Cuevona (Cuscatlán).


Información tomada de la Ponencia “LOS PETROGRABADOS DE SAN JOSÉ VILLANUEVA” en el marco del II congreso Centroamericano de Arqueología.
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